Adicciones en pandemia: Pueblo que sabe cuidar

«Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.«
Evangelio según San Juan 10, 10

COMISIÓN NACIONAL DE PASTORAL DE ADICCIONES Y DROGADEPENDENCIA:

En la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia  sabemos lo que implica atravesar la pandemia compartiendo la vida con nuestros hermanos que padecen adicciones. La verdad sin dobleces en sus muchas y variadas indefensiones ha quedado al desnudo. Y es desde aquí que vemos con mucha preocupación las siguientes cuestiones que tomamos como trayectos de aprendizaje:

Durante este tiempo de aislamiento social obligatorio aumentó significativamente el consumo de sustancias. ¿Qué vemos en esto? Que en este lapso de desconexión de los otros, como seres humanos afrontamos la dificultad de estar bien con nosotros mismos. Desde la Comisión trataremos también de comprender estas situaciones y a quienes las encarnan.

Constatamos que el Estado sigue respondiendo a esta problemática con respuestas fragmentadas.

En tanto celebramos que la SeDroNar haya aprobado el nuevo “Protocolo para la autorización de derivaciones para el ingreso a servicios de internación” —cumpliendo con las recomendaciones y requerimientos indicados por la autoridad sanitaria nacional, en articulación con las provincias y adecuando los procesos de ingreso a las condiciones preventivas que exige la actual pandemia de Covid-19

¿Qué aspectos son los que están resultando escasos?

  • La agilidad a la hora de responder a las crecientes demandas que van surgiendo.
  • La superación de la desigualdad: muchas de las personas acompañadas por nuestra Pastoral no acceden a Internet o plataformas digitales, no tienen celulares para seguir conectados y continuar sus tratamientos ambulatorios o en contacto con sus grupos de acompañamiento; se pierde esa proximidad-projimidad que afina las respuestas ante las necesidades de nuestros hermanos, sin esperas que aumentan los sufrimientos.

Le ponemos especialísima atención a que el protocolo de ingresos a las Comunidades Terapéuticas no contempla solicitar un Certificado Médico de Alta o que indique que quien entra no padece coronavirus. En nuestras Comunidades se acompañan personas cuya salud es muy frágil, con antecedentes de riesgo. Imaginen que a una de esas Instituciones entre solo una (una sola) persona asintomática de coronavirus: sería algo caótico. Necesitamos que en nuestros centros se realicen testeos.

Nos dice el Papa Francisco en su Mensaje para la IV Jornada Mundial de los Pobres de este año: “’Tiende la mano al pobre‘ es, por lo tanto, una invitación a la responsabilidad y un compromiso directo de todos aquellos que se sienten parte del mismo destino”. Queremos citar aquí a tantas comunidades eclesiales que caminan junto a sus hermanos que sufren, en su trabajo a puertas abiertas: Fazenda de la Esperanza, El Cenáculo, El Buen Samaritano, Hogares de Cristo, centros barriales de Cáritas, parroquias que adaptan y recrean espacios de escucha.

Una Bendición en la noche de la Pandemia

Los que le están poniendo el hombro al Covid-19 en los barrios más vulnerables son las mismas personas que acompañamos: ellos cuidan a los abuelos, llevan adelante las campañas de salud, cocinan las viandas y sirven comida caliente a sus hermanos. Se hizo carne que  “la piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos” (Evangelio según Mateo 21, 42).

Son tiempos en los que el diálogo es imprescindible con todos los niveles de Gobierno —Municipios, Provincia y Nación— para tomar estos temas y seguir construyendo puentes efectivos con la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia. Juntos podemos encontrar respuestas y soluciones a estas problemáticas, y caminar como Pueblo que sabe Cuidar.

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