En tiempos donde la política parece cada vez más alejada de la gente, figuras como la de Jorge Piccoli invitan a repensar el valor de la militancia territorial, la coherencia ideológica y la cercanía con el vecino como pilares de una nueva forma de hacer política.

Por Ernesto Cirillo

¿Puede un dirigente de perfil bajo, sin escándalos ni marketing, construir un futuro político en un escenario dominado por la espectacularización y la inmediatez?

Piccoli no es un recién llegado. Con más de tres décadas de militancia peronista, su nombre resuena en los pasillos de Ituzaingó como el de un dirigente que nunca se despegó del barrio.

Abogado de formación, supo combinar su conocimiento técnico con una sensibilidad social que lo llevó a involucrarse en causas comunitarias, culturales y sociales. Su candidatura a concejal por Unión por la Patria en 2023 y su reciente designación como Director Provincial de Relaciones con la Comunidad en el gobierno de Axel Kicillof, de la mano de Cristina Álvarez Rodríguez, confirman que su trayectoria no pasó desapercibida para el oficialismo bonaerense.

Pero más allá de los cargos, lo que distingue a Piccoli es su estilo. Lejos de los discursos altisonantes o las promesas vacías, su narrativa se construye desde la experiencia compartida, desde el “nosotros” que tanto escasea en la política actual.

Su liderazgo es horizontal, más de mate en la vereda que de selfie en TikTok. Y aunque eso puede parecer una desventaja en la era de la hipercomunicación, también puede ser su mayor fortaleza: la autenticidad.

Claro que no todo es virtud. Su bajo perfil le juega en contra a la hora de instalarse en la agenda pública. Su nombre no circula en los grandes medios ni en los debates televisivos. Tampoco se lo asocia con los sectores más renovadores del peronismo, lo que podría limitar su llegada a los votantes más jóvenes. Sin embargo, en un contexto de creciente desafección política, la figura de Piccoli podría representar una alternativa para quienes buscan dirigentes con historia, pero sin mochilas.

El futuro político de Jorge Piccoli dependerá de su capacidad para tender puentes entre su experiencia y las nuevas demandas ciudadanas. Si logra modernizar su discurso sin perder su esencia, y articular con otros actores del peronismo bonaerense, podría consolidarse como un referente clave en la política local e incluso proyectarse a niveles más altos.

En definitiva, Piccoli encarna una pregunta que muchos se hacen en silencio: ¿es posible hacer política desde la cercanía, la honestidad y el compromiso barrial, sin caer en la lógica del espectáculo? Tal vez, en esa respuesta, se juegue no solo su destino, sino también el de una forma de hacer política que muchos creían perdida.