El sur del país atraviesa uno de los incendios más devastadores de su historia reciente. Cuatro de los seis municipios de la Comarca Andina —El Hoyo, Epuyén, Cholila y El Maitén— se encuentran gravemente afectados. La emergencia no cesa y el camino hacia la reconstrucción será largo, marcado por la necesidad de una conciencia colectiva sobre el uso del fuego y la prevención.

Desde el 5 de enero, cuando el foco principal se inició cerca del Lago Epuyén, el fuego avanzó con una velocidad inédita. En apenas 48 horas se consumieron 1.800 hectáreas; seis días después la cifra trepó a 12.000 y, hacia mediados de mes, los focos en Chubut ya rondaban las 20.000 hectáreas. Bosques nativos e implantados, matorrales y viviendas quedaron reducidos a cenizas. Solo en Epuyén se perdieron 37 casas y en El Hoyo otras 10, además de galpones y estructuras productivas. Las comunidades ganaderas debieron trasladar su ganado de la cordillera y ahora enfrentan el desafío de alimentarlo hasta el invierno.
La magnitud del incendio, que combina características forestales y de interfase —afectando tanto al bosque como a las viviendas—, puso en evidencia la fortaleza de la organización comunitaria. Brigadistas, bomberos voluntarios y vecinos trabajan sin descanso desde hace un mes. La logística también es clave: quienes no pueden combatir directamente el fuego preparan alimentos, acercan agua, herramientas o gestionan donaciones. “No hay nadie que no haya estado haciendo algo”, resumen los pobladores.
La solidaridad compensa en parte la tristeza, pero el impacto es profundo. El bosque nativo tardará alrededor de 70 años en regenerarse, lo que genera un fuerte golpe psicosocial. “El lugar donde me crie ya no existe”, expresan los habitantes, conscientes de que la Comarca no volverá a ser la misma en esta generación.
Mientras tanto, la emergencia continúa. Los focos activos en Chubut podrían unirse con los de Los Alerces, agravando aún más la situación. En paralelo, los gobernadores de Río Negro, Chubut, La Pampa, Neuquén y Santa Cruz solicitaron al Congreso el tratamiento urgente de una ley de Emergencia Ígnea, tras contabilizar más de 230.000 hectáreas quemadas en la región patagónica y pampeana.
La población local insiste en que el Estado debe asumir su responsabilidad y reforzar las políticas de prevención. “Estamos en riesgo y necesitamos conciencia sobre el uso responsable del fuego”, advierten quienes enfrentan día a día las llamas y la reconstrucción.