El mandatario reflexionó sobre la importancia de la Fundación, que cumple “un rol crucial en la guerra espiritual que se libra por el futuro del país y la región”, a la que definió como “un conflicto sin balas y sin violencias, pero donde se dirimen igualmente las vidas de millones de personas”, y sostuvo que el país atraviesa un “cambio de paradigma cultural”.
“Un gobierno liberal, ¿a qué se dedica?”, interpeló el Presidente a su auditorio, y respondió: “a nivelar la cancha. Se encarga de respetar los derechos naturales: el derecho a la vida, la libertad y a la propiedad privada, respetando el principio de no agresión”. Asimismo, sostuvo que la mejor política que puede llevar adelante un gobierno es “achicar el Estado. Y vamos a seguir por el mismo camino, bajando el gasto e impuestos”.
“El crecimiento económico debe ser un anhelo de cualquier Estado, dado que implica una mejora constante de la calidad de vida de sus ciudadanos”, agregó Milei, y se refirió al rol necesario de la protección de la estabilidad macroeconómica. En ese sentido, afirmó: “El Estado debe proteger esta luz divina, este faro que ilumina el alma de los hombres libres y les da un derecho natural a ser dueños de su trabajo, debe protegerla como algo sagrado y resguardarla de la tiranía de sus vecinos y de sí mismos”.
Además, el mandatario expresó su solidaridad con la comunidad judía en el país y en el mundo tras el atentado ocurrido en Australia, “en un contexto global en el cual el antisemitismo encuentra expresiones cada vez más aberrantes”, y alertó sobre “que esta amenaza trascienda del pueblo judío”, en tanto se trata de “una afrenta contra la libertad misma”.
Finalmente, el jefe de Estado felicitó a José Antonio Kast, presidente electo de Chile, “por su contundente victoria en las urnas”, y extendió “un fraternal abrazo al pueblo chileno que hoy comienza a vivir en una nueva era”. “Por suerte el continente está despertando, rugiendo y gritando, viva la libertad carajo”, concluyó.
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