Estela Díaz: “Estamos viviendo un contexto de avance de las derechas en Latinoamérica”

Por Soledad Allende

En el marco del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer la secretaria de género de la CTA participó de una actividad organizada por las trabajadoras de la línea 144 y reflexionó sobre la agenda del feminismo y la posibilidad de derrotar a las derecha neoliberal en el poder construyendo identidad popular.

El feminismo viene marcando la agenda, dando debates necesarios para la construcción de una plataforma verdaderamente capaz de derrotar a las derecha neoliberal en el poder y construyendo identidad popular allí donde las mujeres históricamente han cedido la representación a los varones.

Estela Díaz, fue la primera coordinadora del Programa AVM, creado en la Secretaría de Derechos Humanos, a partir del cual se instaló una línea de atención telefónica a mujeres víctimas de violencia de género en la provincia de Buenos Aires, que funcionó las 24 horas, mediante un convenio con el ministerio de Seguridad. El convenio garantizaba la intervención de la Secretaría de Derechos Humanos en situaciones de la violencia a la mujer desde un paradigma integral de los derechos de las humanas, que participó de la construcción de la Mesa Intersectorial Provincial de prevención de la violencia, que proponía una serie de protocolos de intervención, desde una perspectiva integral, intersectorial y de género. Diametralmente opuesto al paradigma securitario neoliberal.

En su exposición en la charla debate organizada por trabajadoras de la línea 144 en el marco del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, hizo un análisis acerca del estado en el que se encuentran las políticas públicas de género bajo el actual gobierno, y de la potencialidad de la agenda feminista en términos de plataforma antineoliberal y de discurso contrahegemónico.

“Estamos viviendo un contexto de avance de las derechas en Latinoamérica, que expresan una fuerte alianza entre el neoliberalismo en términos políticos, institucionales y económicos, y los fundamentalismos. Fundamentalismos que siempre se opusieron al avance de derechos, pero que hoy se presentan con una fuerza arrasadora, intentando dar por tierra con algunos consensos sociales ya consolidados en este horizonte compartido que amplió perspectivas respecto del lugar de las mujeres y que permitió dejar de tolerar las violencias que afectan a las mujeres”, afirmó Estela Díaz.

Enfrentar al neoliberalismo es parte de un debate central, que se instala especialmente en una disputa por el sentido. Frente al consenso que se apoya en el individualismo, la meritocracia, el sálvese quién pueda, y que propone cero empatía con el otro, y más que nada con la otra. Es justamente lo que también está puesto en juego cuando hablamos de violencia de género, porque hablamos de disputa de sentido. Nadie se salva sola o solo, y las respuestas son colectivas.

En términos históricos, las legislaciones que conquistamos son bastante recientes. Algo que ha sobrevivido a todo esto, son los protocolos de intervención en situaciones de violencia que las feministas hemos podido construir, que apuntaron a la integralidad e intersectorialidad para abordar situaciones de violencia. Éste programa (AVM) que fue aprobado en el 2006 y se implementó en el 2007 fue una política pública y ahora la han semiprivatizado, cambiando el estatuto de las trabajadoras que operan en la línea. Entonces además de la disputa por la construcción de sentido, tenemos la pelea por la construcción de una institucionalidad que debería sostenerse más allá de que gobierne quien gobierne. No puede ser que las  políticas de género, como es el caso del programa Ellas Hacen tengan recortes de entre un 30% y un 50 %. Un recorte que en términos reales es mucho mayor teniendo en cuenta que estamos rondando un 50% de inflación para este año. Si no hubieran vaciado estas políticas, Johanna Ramallo hoy estaría con nosotras. Johanna estaba en el Ellas Hacen, hoy está desaparecida en manos de una red de trata.

Hoy las mujeres están en condiciones mucho peores respecto a las situaciones de violencia: por el desempleo, el deterioro del poder adquisitivo, las mujeres que quedan en la calle. ¿De qué modo se construye autonomía sin abordar la feminización de la pobreza? El presupuesto de la provincia de Buenos Aires, como el nacional, supone recortes en las políticas que va a afectar especialmente a las mujeres. Este presupuesto no puede pasar en estas condiciones. Las partidas para las políticas de género deben aumentar, para educación y para salud.

Para el gobierno nacional y el provincial, las políticas de género son puro maquillaje, igual que para el G20, con todas esas empresarias que parecía que pretendían representarnos. Las feministas de los sectores populares tenemos que colocar estas temáticas en la agenda de los aspectos en los que no podemos ir para atrás, hay plataformas a las que no podemos renunciar. Ni un paso atrás, como nos enseñaron las abuelas y las madres de plaza de mayo. Necesitamos otro Estado y otras políticas, pero no podemos estar siempre empezando de cero, porque hay urgencias y vidas que no pueden esperar. Nuestro camino es juntar fuerzas para derrotar el ajuste neoliberal, y para que haya gobiernos populares, nacionales, inclusivos e ineludiblemente feministas.

 

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