
Dar por terminado al peronismo en Argentina sigue siendo un error de cálculo. El presidente Javier Milei lo comprobó este domingo, tras una jornada electoral que dejó al oficialismo golpeado en su bastión más determinante: la provincia de Buenos Aires, donde reside casi el 40% del electorado nacional.
Con el 86% de las mesas escrutadas, el frente Fuerza Patria —que aglutina diversas expresiones del peronismo— obtuvo el 47% de los votos, superando por más de 13 puntos a La Libertad Avanza, que alcanzó el 33,8%. Ni siquiera la alianza con el PRO, hoy reducido a un rol secundario, logró revertir la tendencia adversa.
Desde el búnker en La Plata, Milei reconoció la derrota: “Hoy hemos tenido una clara derrota y hay que aceptarla”. Atribuyó el resultado al despliegue del aparato peronista y aseguró que no habrá cambios en la hoja de ruta del Gobierno: “No se retrocede ni un milímetro, vamos a acelerar el rumbo”.
Sin embargo, el impacto fue mayor al previsto. El Gobierno enfrenta ahora semanas complejas antes de las elecciones nacionales, con un escenario económico frágil y mercados que reaccionan con inquietud. Las medidas para contener la dolarización —suba de tasas al 80%, aumento de encajes bancarios y venta de dólares del Tesoro— no han logrado estabilizar el peso. El llamado “riesgo kuka”, como definió Milei al temor de un regreso kirchnerista, se materializó en las urnas.
Más allá del desempeño peronista, la derrota libertaria parece explicarse por errores internos. La difusión de audios que revelan presuntas irregularidades en la compra de medicamentos para personas con discapacidad, sumado a la filtración de conversaciones privadas de Karina Milei —figura clave del gabinete— generaron un clima de vulnerabilidad en la Casa Rosada. La hermana del presidente, considerada su principal sostén político y emocional, quedó expuesta y con la carga de un armado electoral fallido en Buenos Aires.
En paralelo, la oposición legislativa se fortaleció. En pocos días, logró revertir un veto presidencial y avanzar con una ley que limita el uso de decretos. Se anticipa una etapa de mayor confrontación parlamentaria.
El estilo confrontativo de Milei, poco proclive al diálogo, también contribuyó al resultado. Su narrativa de cruzada ideológica, alimentada por referencias místicas, parece haber chocado con la realidad electoral.
Kicillof emerge como figura central
El gobernador Axel Kicillof fue el gran beneficiado de la jornada. Su decisión de desdoblar las elecciones provinciales —enfrentando incluso la oposición de Cristina Kirchner— resultó acertada. El triunfo fortalece su liderazgo interno y lo posiciona como posible candidato presidencial para 2027.
Además, se consolida como referente opositor a Milei, desplazando a otros gobernadores que buscaban articular una alternativa federal. El peso electoral de Buenos Aires vuelve a marcar el ritmo político nacional.

