“El Hogar de Cristo es el modo de vivir la Iglesia que nos enseña el Papa Francisco: una iglesia en salida, una iglesia pobre para los pobres”
(Padre José María “Pepe” Di Paola)
Desafiando la lluvia intermitente, un poco antes del mediodía, este domingo 16 de marzo de 2025 fueron llegando a la Basílica de Luján en Argentina las comunidades que están celebrando en la Villa Marista los 17 años de vida de los Hogares de Cristo y que invitaron a esta misa para pedir especialmente por la salud del Papa Francisco.
Son varios miles las chicas y muchachos que, con sus bombos, redoblantes, canciones, banderas y carteles, llenaron este magno templo mariano, tan querido por todos los argentinos y también por el Sumo Pontífice.
La misa fue concelebrada por más de 50 sacerdotes, dos arzobispos —monseñor Carrara y Scheinig—, dos obispos —monseñor Chaparro y García— y presidida por monseñor Oscar Ojea, obispo emérito de San Isidro.
Video resumen de la Misa
Desgrabación de la homilía del padre José María “Pepe” Di Paola, presidente de la Federación Familia Grande Hogar de Cristo
¡Buen día, familia!
¡Que levante la mano la Familia Grande del Hogar de Cristo!
(casi todos levantan sus manos, aplausos y vivas)
¡La Familia Grande del Hogar de Cristo de todo el país, un fuerte aplauso!
(Más aplausos y vivas)
¡Hoy estamos acá para celebrar 17 años de vida! ¡Feliz cumpleaños!
(Más aplausos y vivas)
¡Que viva el Hogar de Cristo! ¡Que viva la Virgen!
Y hoy estamos rezando, en este 17 aniversario por el Papa Francisco. ¡Que viva el Papa Francisco! (aplausos y vivas)
El Hogar de Cristo, en el día del Cura Brochero, los curas de las villas y barrios populares de la Argentina, estamos presentes para decirle al Cura Brochero que queremos seguir su camino en los barrios, en el lugar donde la Iglesia nos ha puesto y que el Hogar de Cristo es el modo de vivir la Iglesia que nos enseña el Papa Francisco: una iglesia en salida, una iglesia pobre para los pobres.
Pedimos en este momento por la salud de aquel que fuera nuestro obispo y que le diera hace 17 años atrás el puntapié inicial para comenzar esa tarea que veníamos realizando los curas de las villas y que él acompañó siempre hasta el día de hoy.
Jorge Bergoglio nos enseñó también a recibir la vida como viene. (aplausos)
En un mundo donde predomina el individualismo, la crueldad y el sálvese quien pueda, el Hogar de Cristo levanta la bandera de la comunidad organizada. Por eso nos interesa la vida de aquellos que están más desprotegidos en cada uno de los lugares donde vivimos. Aquellos caídos por la droga, aquellos que han quedado solos en la vida, ahí está el Hogar de Cristo para abrazarlos, y para decirles que esta es su casa, una casa que se fue agrandando.
Recordamos todavía la fiesta de los 15 años donde una multitud de toda la patria vino aquí a celebrarlos. Hoy también se unen desde sus lugares muchísimos Hogares de Cristo del interior de país.
Hoy le decimos a la Virgen de Luján, donde siempre renovamos nuestro compromiso, que seguiremos este camino, un camino de unidad, de mirar desde al más humilde y más pobre, trabajar codo a codo con los hermanos, esto nos permite decir que seguimos siendo una gran familia. No somos un rejuntado, somos la Gran Familia de Hogar de Cristo.
Y yo pregunto: si esto no es la Iglesia, ¿la Iglesia dónde está?
La Iglesia comprometida, misionera, que le da cobijo a los más pobres, la Iglesia que reza y la Iglesia que misiona. Ese es el espíritu de los jóvenes que integran estos Hogares. ¡Cuántas misiones hoy están llevando adelante!